
Pero el dolor es una realidad.
Nadie anhela padecer el dolor que hemos de aprovechar cuando llega.
Domestica tu dolor, es decir, somételo a tu control.
Deja abierta en tu alma la entrada a la esperanza de que toda experiencia dolorosa, como llegó, va a pasar.
Además de esto, siente la angustia; pero no la alimentes enfermizamente.
El dolor es fuego que quema y por lo mismo, podemos convertirlo en crisol que nos purifica.
Acepta el dolor inevitable para que temples tu carácter y adquieras la virtud de una inquebrantable fortaleza.
Es Jesús quien dió dignidad al dolor.
Nadie anhela padecer el dolor que hemos de aprovechar cuando llega.
Domestica tu dolor, es decir, somételo a tu control.
Deja abierta en tu alma la entrada a la esperanza de que toda experiencia dolorosa, como llegó, va a pasar.
Además de esto, siente la angustia; pero no la alimentes enfermizamente.
El dolor es fuego que quema y por lo mismo, podemos convertirlo en crisol que nos purifica.
Acepta el dolor inevitable para que temples tu carácter y adquieras la virtud de una inquebrantable fortaleza.
Es Jesús quien dió dignidad al dolor.
3 comentarios:
el dolor, duele, nunca mejor dicho; pero si lo hacemos el centro de nuestra vida, acaba consumiéndonos. Debemos luchar contra el dolor aliándonos a él, admitiéndolo y dignificándolo, ofreciéndolo al Señor, sólo así le venceremos. Y Jesús, que sufre por nosotros, nos refugia entre sus llagas y heridas, dándole sentido a ese dolor.
Saludos y bendiciones
Por el dolor se llega a Dios. Eso me lo enseñaron hace tiempo, y por Dios que es verdad.
Debemos cambiar la mirada que tenemos del dolor, porque, no es malo. El dolor es parte de nuestra vida, y debemos saber convivir con él.
Un abrazo fraterno.
amiga pasa por mi blog te tengo un regalito...
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gracias por tus palabras de amor.